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domingo, 13 de octubre de 2019

SOBRE TELESUP: "DOBLE ASALTO" X "EL COMERCIO"

Fuente: "El Comercio" (13-10-19)

Editorial: Doble asalto

La suspensión del cierre de Telesup es una afrenta a la institucionalidad de la educación y la justicia en el país.

No es fácil restablecer algún sentido de institucionalidad donde por mucho tiempo se ha permitido medrar el desorden. Cuando se quiere avanzar, los intereses creados –y que han ido ganando espacios a lo largo de los años– son obviamente los primeros en defenderse de la demanda social por mayor transparencia y rendición de cuentas, usando todas las armas que tengan a su disposición. Ahí radica, de hecho, la principal dificultad del fortalecimiento institucional del que tanto se habla en estos días.
Ello es cierto para la reforma política, para la reforma de la justicia, y también es cierto para la reforma que intenta emprender la Sunedu a favor de la calidad de la educación superior en el país. Como se sabe, la Sunedu viene desarrollando desde el 2015 una revisión de los estándares académicos de los servicios educativos. En la actualidad, 80 universidades tienen ya licencia institucional. De otra parte, son 19 los centros a los que se les ha denegado el permiso para operar. Con ello, los establecimientos deberán iniciar un cierre ordenado que no excederá los dos años y están, además, impedidos de convocar nuevos procesos de admisión.
Por sus dimensiones, los casos más sonados de rechazo de la solicitud de licenciamiento han sido el de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega (UIGV) y el de la Universidad Privada Telesup, esta última de propiedad del excongresista de Solidaridad Nacional José Luna. Según la Sunedu, la UIGV –con más de 16.000 alumnos– no cumplió ninguna de las ocho condiciones básicas de calidad (CBC) necesarias para prestar el servicio. La sostenibilidad financiera de la universidad fue también cuestionada al tiempo que la superintendencia inició un proceso sancionador por presunto uso indebido de activos y excedentes universitarios.
En el caso de Telesup –con aproximadamente 20.000 estudiantes–, la Sunedu afirmó en mayo del presente año que esta “no tiene una propuesta educativa consistente y claramente definida que sustente las diferentes modalidades de estudio (presenciales y semipresenciales) que ofrece a través de sus 42 programas”.
La historia de Telesup, sin embargo, aún no ha entrado a su capítulo final. Alberto Cohen Vela, juez del Segundo Juzgado Civil de Bagua (Amazonas), otorgó una medida cautelar a favor de la universidad que suspendía la decisión de la Sunedu. La sentencia dispone también que la Sunedu otorgue a Telesup no menos de un mes para reformular su plan de adecuación conforme al reglamento de licenciamiento. Curiosamente, el juez Cohen –quien además es procesado en el sistema anticorrupción en Lima por delito de asociación ilícita, con orden de comparecencia restringida vigente– presentó hace pocos días su renuncia al cargo por “motivos estrictamente personales”.
Lo que se evidencia aquí es un doble asalto. El primero, al esfuerzo por el fortalecimiento de la calidad de la educación superior. Más allá de las críticas válidas que puedan existir sobre la labor que desempeña la Sunedu, lo cierto es que los centros educativos tuvieron plazo suficiente para adecuarse a estándares –en general– razonables que el nuevo sistema de acreditación demanda. La sentencia que suspende el cierre de Telesup erosiona la legitimidad de la Sunedu para actuar sobre temas de su competencia y les hace un flaco favor a los estudiantes de esta y otras casas de estudio en similar situación.
El segundo asalto –y que merece quizá una llamada de atención aún más significativa– es el uso y abuso del sistema de justicia para fines poco legítimos, por decir lo menos. Si bien cualquier ciudadano está en absoluta libertad de interponer una acción legal cuando sienta que sus derechos están siendo vulnerados, la medida cautelar interpuesta en un juzgado de una localidad que guarda poca relación con la universidad, y ante un juez cuestionado que renuncia a los pocos días de concedida la acción legal, es una obvia manipulación del aparato de justicia nacional.
Aunque lamentable, la situación tampoco es sorpresiva. Los asaltos al sistema educativo y al sistema de justicia son parte elemental de la defensa que usarán quienes ven en riesgo sus intereses particulares, como decíamos al inicio. La respuesta, sin embargo, no se debe hacer esperar. Es buena ocasión para comprobar qué tan fuerte es realmente la institucionalidad que se ha querido construir alrededor de ambos sistemas.

domingo, 15 de septiembre de 2019

¿QUIÉN ATACA A LA SUNEDU?, POR SALOMÓN LERNER FEBRES

FUENTE ""El Comercio" 15-09-19
“Sospechamos que al pretender ‘investigar’ a la Sunedu, el Congreso no busca defender la educación peruana”. (Ilustración: Rolando Pinillos Romero).

La tensión entre el gobierno y el Congreso ha sido aprovechada para atacar a una institución que ha logrado importantes avances en la supervisión de las universidades peruanas: la Sunedu. En primer lugar, hay que entender que la propuesta de la Comisión de Educación del Congreso de solicitar facultades al pleno para investigar a dicha entidad no tiene como origen un genuino interés en mejorar los mecanismos de control de las instituciones universitarias, sino trabar los procesos de fiscalización que ya se han logrado, e impedir los siguientes.

Es claro que si el Congreso de la República estuviese interesado en mejorar la educación superior –una de las claves para el desarrollo de un país emergente–, habría dedicado buena parte de su tiempo para legislar en favor de mayores apoyos a las universidades públicas y más restricciones para quienes han convertido a la universidad en un lucrativo negocio privado.

En lugar de ello, han puesto obstáculos a las mencionadas tareas, permitiendo ganancias multimillonarias obtenidas al mercantilizar la educación, descuidando los intereses de las nuevas generaciones en acceder a una educación de calidad que signifique desarrollo personal y profesional. Digámoslo con claridad: que haya más instituciones que ostenten el título de universidad no significa que haya habido un incremento en el acceso a la educación de calidad. En este punto coinciden todos los estudios realizados desde varios aspectos fundamentales de la vida académica. Los informes, que han estudiado las consecuencias nefastas del DL 882 promulgado por Alberto Fujimori, han sido claros en sus hallazgos, entre ellos: el crecimiento de la brecha entre quienes reciben la mejor y la peor educación, el aumento del subempleo, la mayor discrepancia entre las carreras ofrecidas y el mercado laboral, así como la desinformación por parte de los padres de familia y de los mismos estudiantes sobre los niveles de exigencia requeridos para los logros académicos.

De otra parte, los casos de corrupción, como el desvío de fondos para finalidades no universitarias y negocios privados, han sido señalados por la Sunedu y constituyen un uso perverso de los aportes económicos de los estudiantes y de los esfuerzos de los profesores e investigadores en simple beneficio de empresas privadas.

Los sectores del Congreso de la República que pretenden fiscalizar a la Sunedu (entidad que, por lo demás, ya ha sido investigada dos veces) suelen argumentar que con ella se está vulnerando la “autonomía universitaria”. Claramente nos encontramos con un argumento demagógico e ilegítimo. La autonomía universitaria es un derecho de la comunidad universitaria, compuesta por profesores y estudiantes, no por empresarios. Consiste en preservar la libertad de cátedra y de opinión, y que las decisiones sobre el gobierno del campus sean tomadas por las instancias participativas y democráticas que nacen de ese quehacer comunitario. No se trata, entonces, de la ‘libertad’ de empresas privadas que, para alcanzar legalmente el lucro, han de ser reguladas para no engañar al consumidor ni practicar la competencia desleal. Ciertamente, es una desgracia que a la palabra ‘universidad’ se le pervierta al asociarla con negocios que, antes de tener como meta la búsqueda de la verdad y la formación de la persona, tienen como fin la mera utilidad económica.

martes, 25 de junio de 2019

SUNEDU: POR UNA UNIVERSIDAD DE CALIDAD x MARTÍN BENAVIDES

Una opinión de Martín Benavides, superintendente de la Sunedu, sobre el objetivo de garantizar que que universidades tengan las condiciones esenciales para la enseñanza de calidad. 

Por Martín Benavides
Superintendente de la Sunedu

En el Perú, los jóvenes no tenían garantizado su derecho a una educación universitaria de calidad. Muchas universidades no producían conocimiento relevante, otras no daban una formación profesional adecuada y otras estaban atrapadas por problemas de gestión y corrupción. En ese escenario, la función que empezó a cumplir la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) fue garantizar que estas tengan, al menos, condiciones esenciales para el servicio universitario. 

El proceso de licenciamiento es uno de los mecanismos para lograr dicho objetivo. Actualmente, 74 universidades cumplen ya con condiciones básicas de calidad y se tienen ya evidencias de mejoras: contenidos claros a los estudiantes, buena infraestructura, docentes calificados y condiciones para la investigación, etc. La universidad peruana está mejorando como resultado de este proceso.

Nos estamos preocupando también de que los estudiantes de las nueve universidades que no han logrado el licenciamiento tengan una nueva oportunidad. La Sunedu supervisará que las autoridades de esas casas de estudio cumplan con ellos. Denegar una autorización es una decisión difícil, pero no podemos permitir que más estudiantes sigan ingresando a lugares que no brindan una educación 
de calidad. 

En 2020 esperamos contar con un sistema universitario que garantice igualdad de oportunidades. Con ello empezaremos la segunda etapa de la Reforma Universitaria: por un lado, se evaluará la autorización de programas priorizados (como Medicina); y, por otro, se generarán incentivos para que cada vez más universidades se consoliden como excelentes y otras inicien la transición a ese objetivo.
Fuente: "El Dominical" de "El Comercio" (23-06-19)

sábado, 8 de junio de 2019

LA UNIVERSIDAD Y EL EMPLEO, POR HUGO ÑOPO

Fuente: "El Comercio"  08-06-19.

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“Las ofertas educativas de bajo costo pueden perpetuar las trampas de pobreza. Para escapar de tales trampas hay que invertir en calidad”.(Ilustración: Víctor Aguilar Rúa)

La universidad y el empleo, por Hugo Ñopo

“El cierre de algunas universidades es la decisión más complicada, pero necesaria, que la Sunedu debe tomar dentro de su accionar”.

Casi siempre la coyuntura domina nuestra atención y perdemos de vista lo importante. Estos días la noticia coyuntural fue la denegatoria de licencia a una universidad. Pero hay una tendencia preocupante que ha pasado desapercibida: el valor de mercado de los estudios universitarios viene cayendo hace por lo menos una década. ¡Esto último debió ser titular hace mucho tiempo!
Datos de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) revelan que, en el 2007, un trabajador joven con estudios universitarios completos ganaba mensualmente S/1.800 más que un egresado de la secundaria. Hoy ese diferencial, el denominado premio a la escolaridad, ha caído a S/1.267 (ver gráfico). Las inversiones que con tanto esfuerzo hacen las familias para educar a sus hijos están siendo cada vez menos recompensadas.
  1. Ñopo
La misma fuente de datos (Enaho) revela que solo el 10% de tales jóvenes egresados del sistema universitario vive en hogares en los que el jefe es también egresado universitario. Esto indica que la gran mayoría de jefes de hogar tiene que tomar decisiones sobre la educación de sus hijos dentro de un sistema en el cual ellos no se formaron. Tanto padres como hijos necesitan ayuda.
Detrás del fenómeno de la caída de los ingresos adicionales por educación universitaria hay tanto factores institucionales como de oferta y demanda. Dentro de los factores de oferta hay dos que llaman enormemente la atención: cantidad y calidad. El mercado de trabajo peruano ha recibido flujos masivos de nuevos egresados universitarios. Pero hay que preguntarse por la calidad de la formación que esos nuevos egresados han recibido.
Al respecto, Pablo Lavado y Gustavo Yamada documentan en el libro “Educación superior y empleo en el Perú: una brecha persistente” que cuatro de cada diez profesionales en el Perú se encuentran en el subempleo (tienen una ocupación que no guarda relación con lo que estudiaron en la universidad, tienen más años de educación que sus compañeros de ocupación y sus ingresos laborales son bajos). Adicionalmente, quienes estudiaron en las nuevas universidades de menor calidad tienen probabilidades más altas (entre 18% y 30%) de caer en el subempleo.
Es por ello que resulta tan importante contar con una institución que vele por la calidad de la educación universitaria. El trabajo que hace la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria (Sunedu) apunta a que la calidad del sistema universitario esté por encima de ciertos niveles mínimos. De esta manera, las condiciones de empleabilidad de los jóvenes egresados universitarios deberían mejorar en el mediano plazo. Esto requiere, sin embargo, tomar medidas difíciles en el corto plazo.
El cierre de algunas universidades es la decisión más complicada, pero necesaria, que la Sunedu debe tomar dentro de su accionar. En lo que va del proceso se ha denegado la licencia a ocho universidades (6% del total) que sirven a 24.256 estudiantes (2% del total). El proceso de licenciamiento aún está a mitad de camino, por lo que es probable que más universidades reciban la denegatoria a su licenciamiento en lo que queda del año.
Estas denegatorias son duras pero necesarias. Para ello ofrezco otro dato del libro de Lavado y Yamada, obtenido a través de unos ejercicios de extrapolación: poco más de un tercio de los programas universitarios tiene retornos netos negativos. Estos retornos negativos son especialmente prevalentes en los programas de menor calidad.
Esto es, los jóvenes que siguieron esos programas hubieran estado mejor financieramente si trabajaban inmediatamente después de concluida la secundaria y no seguían estudios universitarios. En el largo plazo, la universidad hizo más daño que bien a los bolsillos de esos hogares.
Las ofertas educativas de bajo costo pueden perpetuar las trampas de pobreza. Para escapar de tales trampas hay que invertir en calidad. Pero, como es bien conocido, la calidad cuesta. Entonces resulta necesario pasar a la postergada discusión del financiamiento de la educación.
Somos un país que subinvierte en educación, en todos sus niveles. Por cada dólar que ponemos anualmente en uno de nuestros estudiantes, nuestros vecinos ponen hasta tres dólares en uno de los suyos.
Es momento de discutir la manera de hacer fiscalmente viable el gran salto que necesitamos dar en inversión educativa.

domingo, 11 de marzo de 2018

VEXLER DECLARA SOBRE LA SUNEDU Y LICENCIAMIENTO DE UNIVERSIDADES

El ministro Idel Vexler señaló que su despacho ha trabajado “incansablemente” para que el inicio del año escolar 2018, programado para este lunes 12, se lleve a cabo sin ningún contratiempo. (Foto: USI)



Fuente: "El Comercio" 11-03-17

Vexler: "Yo parto de la premisa de que un profesional no ha plagiado"

Idel Vexler asegura que en las próximas semanas se conocerá al nuevo titular de la Sunedu. También asegura que la infraestructura educativa está lista para albergar a los escolares desde este lunes.



Durante las últimas semanas, el Ministerio de Educación (Minedu) estuvo en el ojo público tras la destitución de la jefa de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) por varias acusaciones de plagio. El ministro Idel Vexler respondió a El Comercio sobre ese tema y sobre el próximo inicio del año escolar.
—¿No fue contraproducente nombrar a Luna Victoria jefa de la Sunedu cuando tenía vínculos con Orlando Velásquez, ex presidente de la extinta Asamblea Nacional de Rectores (ANR), que criticó ferozmente la reforma?


No, porque la doctora Luna Victoria cumplía todos los requisitos de ley para ser superintendenta y tenía una trayectoria profesional impecable. [Que tenga vínculos con Velásquez] no implicaba que no haya estado comprometida con la reforma.

—Sobre los casos de presunto plagio de Luna Victoria, usted dijo que la procuraduría del Minedu había iniciado una investigación.


Hizo un informe y me imagino que ya lo ha dirigido al Ministerio Público.

—¿Concluyó que hubo plagio?


No lo puedo afirmar porque eso requiere una investigación más allá de lo que la procuraduría puede hacer. Ojo: se dejó sin efecto la designación [de Luna Victoria] no porque se validaron las acusaciones de plagio, sino porque se creó un clima de desconfianza en la comunidad académica.

—¿No fue por presión?


No. Fue porque creíamos que en esas condiciones no iba a poder realizar un buen trabajo en la Sunedu. Consideramos pertinente pedirle la renuncia, pero como esto no sucedió, se dejó sin efecto su nombramiento.

— ¿Se arrepiente de haberla nombrado? ¿No cree que tiene responsabilidad política sobre el caso de Luna Victoria?


No. Mire, yo no tengo por qué estar evaluando los documentos [académicos] de los candidatos [a la jefatura de la Sunedu].

—Es importante si se trata de quien conducirá la reforma universitaria.


Pero no se trata de la reforma, sino de cualquier profesión. Yo parto de la premisa de que un profesional no ha recurrido al plagio.

—Martín Benavides, vicepresidente del consejo directivo de la Sunedu, es hoy el superintendente interino. ¿Hasta cuándo estará a cargo?


No sé hasta cuándo, pero van a ser algunas semanas.

—¿No lo ratificaría como titular?


Puede ser una alternativa. También hay otros candidatos.

—¿Revisará sus tesis académicas?


[Risas] La tarea va a ser un poco más compleja, pero me genera curiosidad que se tenga que llegar a este tipo de detalle para la selección de la persona.

—El 20 de febrero, usted se reunió con César Acuña en un restaurante, lo cual fue muy criticado. ¿Podría usted contarnos de qué se trató esta reunión?


Hablamos de los maestros, de qué contenidos deben tocarse en una educación moderna [...] Él es un dirigente político. Yo me reúno con varios dirigentes políticos, con académicos. Fue en un lugar totalmente público; no me escondí.

—Pero no todos los dirigentes políticos son dueños de universidades que buscan su licenciamiento.


No intervengo en esos procesos. El resto de especulaciones las rechazo.

—Entonces, ¿no habrá un licenciamiento ‘express’ de las universidades del señor Acuña?


No hay que prejuzgar. Si San Marcos, La Cantuta, César Vallejo o cualquier universidad equis cumple los requisitos, debe licenciarse.

ENTREVISTA COMPLETA EN : 
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martes, 6 de febrero de 2018

SUNEDU: LAS 10 MEJORES UNIVERSIDADES EN INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA

Fuente: "Aptitus-Educación" de "El Comercio" ( 04-02-18)


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domingo, 28 de enero de 2018

REFORMA UNIVERSITARIA EN MARCHA, POR LORENA MASÍAS

"Hasta que el proceso de licenciamiento no concluya, no se deben crear más universidades. Los resultados finales nos indicarán si es necesario crear nuevas, dónde hacerlo y si existen los recursos necesarios".

Fuente: "El Comercio" / 28-01-18
En el 2015, cuando la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) empezó a funcionar, era la primera vez, después de varias décadas, que el Estado miró lo que estaba ocurriendo en el sistema universitario. Los años de abandono tuvieron un preocupante correlato con lo que se encontró: un sistema peor de lo esperado. No solo por la excesiva cantidad de universidades, ausencia en los ránquines internacionales o baja producción científica; sino por la ilegalidad encontrada y el alto porcentaje de incumplimiento de indicadores básicos de calidad (75%) en la primera revisión en el marco del licenciamiento.
A pesar de ello, en estos primeros tres años de trabajo hemos dado pasos fundamentales para encaminar el sistema universitario hacia la calidad. En primer lugar, hemos detectado y sancionado la ilegalidad. Publicamos una lista de más de 100 carreras y 80 establecimientos ilegales, brindando alternativas para los estudiantes afectados. Asimismo, el pasado 26 de enero publicamos otra lista con casi 50 carreras ilegales de segunda especialidad, 37 de ellas vinculadas a ciencias de la salud; sin contar las seis universidades ilegales detectadas y otras tres que se hacían llamar como tales pese a que no brindaban el servicio universitario. Ordenar el sistema universitario empieza así, sincerando por primera vez en la historia la oferta académica para evitar estafas y proteger a los estudiantes y padres de familia. Alentamos a la ciudadanía a denunciar y reportar cualquier irregularidad.
En segundo lugar, hemos implementado el sistema de evaluación de las condiciones básicas de calidad a través del licenciamiento. Todas las universidades e incluso aquellas que se opusieron a la Ley Universitaria se han presentado al procedimiento. Estamos a mitad de camino: de un total de 147 universidades, hemos evaluado a 119, de las cuales 30 han conseguido el licenciamiento al demostrar que cumplen los requisitos, a 13 de ellas visitaremos para comprobar in situ que cumplen con las condiciones, 28 tienen un plan de adecuación requerido y 48 cuentan con informes de observaciones que deben subsanar. La evaluación continuará durante el 2018 y, al final del proceso, tendremos un sistema universitario con condiciones básicas de calidad para todos los peruanos. Aquellas que no cumplan no podrán funcionar. Estamos poniendo especial atención en la elaboración de planes de reubicación para que los estudiantes puedan continuar con sus carreras.
El proceso de reforma universitaria no puede darse de la noche a la mañana. La evaluación de la calidad debe ser rigurosa y gradual, tal como indicó el Tribunal Constitucional. Eso también supone incentivar la mejora de las universidades. Por eso, también hemos entablado un proceso de diálogo con todos los actores involucrados. Para el licenciamiento, logramos orientar al 100% de las universidades del país en 62 intensas sesiones de trabajo. Se han realizado más de 600 reuniones con los equipos técnicos y hemos absuelto más de 3.000 consultas. Incluso en nuestros procesos de supervisión buscamos, primero, el cambio de conducta de las universidades que han vulnerado algún aspecto de la ley: de las 289 recomendaciones notificadas, en el 72% de los casos hubo un cambio de conducta antes de iniciar un procedimiento sancionador. Una política de puertas abiertas es esencial para que cualquier reforma dé buenos resultados.
Continuar y fortalecer la reforma universitaria como política de Estado, más allá de las coyunturas y gobiernos, es central para apuntalar el desarrollo del país, sobre todo porque un verdadero cambio en educación rinde sus frutos a mediano y largo plazo. Los peruanos recién hemos empezado con la educación superior. Ordenar el sistema universitario que tenemos ahora es una ardua tarea con resultados visibles. Hasta que el proceso de licenciamiento no concluya, no se deben crear más universidades. Los resultados finales nos indicarán si es necesario crear nuevas, dónde hacerlo y si existen los recursos necesarios. Por eso es tan importante que el Congreso apruebe la nueva ley de moratoria cuanto antes: es la forma de salvaguardar la calidad y respetar una política de Estado que está en marcha.